Al sur de México, el golf está tomando una nueva forma: una que respeta la tierra donde se juega. Desde campos alineados con el solsticio hasta bunkers con forma de glifos, el diseño de golf en el sureste comienza a dialogar con la cosmovisión maya.
Arquitectos, artistas y comunidades locales colaboran para convertir el recorrido en un homenaje simbólico. Vestidores con arte prehispánico, señalética trilingüe y torneos inaugurados con rituales mayas son parte de esta evolución que trasciende el deporte.
El swing, aquí, no solo se entrena. Se honra.